Un tipo que aliña las ensaladas con el vinagre que orina su saxofón;
la clase de hombre que conduce sin frenos por los puertos de su cabeza
y cuya densidad emocional le hace depilarse a la cera, sin un ¡ay!,
los pelos del alma.
Tengo una mentira invertebrada,
enterrada, bajo los escombros de mi memoria.
Una cápsula de cianuro en el lecho de mi lengua.
Lágrimas que cicatrizan horizontes.
El necesario silencio,
la palabra que acabará por hundirte.
Muescas en el cabecero de la cama,
remordimientos enclaustrados...Necesidad de vida,
de otras vidas.
Lamentos olvidados de voces extintas,
lacerados demonios incompletos.
Tengo un cuerpo embarrado
que converge en un charco de odio.
Dadme una segunda oportunidad,
prometo ser más hipócrita
la próxima vez que hable con vosotros.
Los amigos de ellos dos
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Sapiens* es la colaboración social, y la evolución d...
Hace 1 día
5 comentarios:
Querido Paco, llegan tan dentro tus versos, que a veces una cree ser tu.
Besos.
S. Manrique.
Que te cagas
Muescas en el cabecero de la cama que me recuerdan los malos sueños y las noches en vela...
que grande!!
Lo estas haciendo muy bien, muy bien.Me gusta mucho (sobre todo el final).
Paco me gusta este poema, más que el que leiste ayer, mucho más. Y que decir tiene que nos entendemos de maravilla.
Besicos.
Montse.
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