viernes, 2 de noviembre de 2007


Tengo la manía, o el vicio, o la neurosis de hacer cinco cosas a la vez. Ahora mismo, mientras manejo el teclado estoy viendo la serie de televisión, Desavenencias Matrimoniales, o Matrimonios Bordes, o Trifulcas Trimatrimoniales. Al mismo tiempo le rasco la cabeza a mi perro Genaro y ojeo los cinco libros que llevo al retortero: El Villorrio de Faulkner, El Centauro de Updike, Cuanto dura Cuanto de María Eloy-García, Zeta de Manuel Vilas y Por el Camino de Swann de Proust

-Eres menos romántico que una lavativa.

-Era un hombre malicioso, reservado y jovial con disposiciones ravelaisianas ???.

-El borracho ejercía un complicado y satisfecho control sobre su entonación, como un actor que se maravilla de su propia interpretación.

-Yo te cedí mi ansia vital, pero tú la pasaste por el cortador en que los clientes quieren el pavo muy fino.

-La mayoría de las personas que conocemos no nos inspiran más que el gran placer de la indiferencia.

- Me apedrearán y me gritarán "al tuerto, al maricón, al manco. Y yo sangro enseguida. Con un bofetón ya me sangra la nariz y si sangro, lloro como un maricón.

Ahora pensarais con mucha razón que os voy a preguntar a qué autor pertenece cada párrafo. Pues no. Es viernes y tengo que salir y cenar, ir a La Campana de los Perdidos a ver a no sé qué cantautor, a un concierto de flamenco en La Galería, a bailar sevillanas a El Albaicín y a ver a mi amiga Irene al Toke de Caña , Irene tiene el culo más bonito del mundo. Si me deja, le haré una foto para que veáis que no miento.

6 comentarios:

Mariano Ibeas dijo...

Y ¿a quién citas en segundo lugar, a Maurice Ravel el autor del socorrido "Boléro espagnol" o a Rabelais, el autor de "Garagantua et Pantagruel" ... ? fíjate bien la importancia de una b/v en este caso.
Un saludo y buen puente de ánimos y ánimas.
Mariano Ibeas

pepe montero dijo...

Mariano, pero qué agudo, pero que vasta con v es tu cultura. He repasado el párrafo y efetiviwonder, es, rabelaisianas con b. Y corresponde a la descripción que hace William Faulkner en la página trece de El Villorrio, de una especie de cacique, dueño absoluto de un pueblo del Oeste, de sus tierras, de sus tiendas, del ganado, de sus mujeres y de sus hombres, un personaje que retrató también Tennessee Williams en La Gata sobre el tejado de zinc.

Puse interrogaciones detrás de la palabreja por no perder el tiempo en mirar de donde venía. Pero ahora, después de mirar el libro, he pinchado el google y oh, sorpresa Bryce Echenique usa los mismos adjetivos en un relato.

Tienes tino al achacarlo al Pantagruel ese que fue escrito por François Rabelais.

Abrazos.

child in time dijo...

Pues yo estoy a la espera del culo ése que citas al final del post. Espero que por lo menos se deje fotografiar tu amiga.

Anónimo dijo...

Si la literatura fuera deporte olímpico Mariano ganaba en puntería sí señor.Hila fino el tio.
Yo también amo Irene...que se deje que se deje.
Paquito Gas y Guindilla de Utrera.

Isabel dijo...

Pero q gitano eres!

pepe montero dijo...

No estaba. Había dos camareras, una rumana y otra argentina cuyos culos insomnes ni me asfixiaban ni producían trino alguno
en mi trombón tribal. Triviales los mojitos. Nada que ver con los que prepara Irene. Tendré que convocarla o ir el próximo viernes.

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