miércoles, 26 de noviembre de 2008

Yo podría hacer de este blog un lugar hiperfrecuentado, megafamoso, supercomentado, me sobra talento para meterme en el bolsillo a todos esos seres que van de blog en blog buscando esencias y sabores contemporáneos; caldillo de entraña de escritores espontáneos, de mártires periféricos que invadimos la red con repertorios eclécticos, sujetos por incomprensibles razones a llenar de mierda leíble el cristal de las computadoras , que deambulamos por ésta Mandrágora de mandrágoras que son los blog, escribiendo chorradas. Eso, por debajolagarra, sin sudar demasiado, como si tal cosa, ¡lo juro!.

Yo podría reinventarme a mí mismo, queridos visitantes y lograr ingente cantidad de comentarios cortos, laudatorios, como: "eres el puto amo", "eres pura sensibilidad", "beso tus pies", "no puedo contener el éxtasis", me quito el sombrero", "qué elegancia, que belleza, que perfección, qué maestría". Beberme el corazón y el pubis de todas las blogueras, que se masturbaran a mi salud, que alcanzaran todos sus orgasmos pensando en mi, o que se suicidaran por no poder besar mi frenillo inferior. Que tuvieran ataques epilépticos, ¡que se cagaran de gusto mientras yo alzaba la hostia consagrada de mis post. Eso está chupao, ¡vamos, sin inmutarme!, lo que yo te diga, sin moverme una miaja.

Yo podría quemar la blogsfera o blogosfera, y observar como Nerón, el incendio global, desde los pinares de Puerto Venecia, y a falta de cítara, o lira, tocar en mi bandurria los sitios de Zaragoza, mientras se multiplicaban los relámpagos de las explosiones de todos los portátiles comprados en Media Mark, -que "yo no soy tonto"-. La madre que me parió, que bueno podría ser si quisiera. En serio, detrás de toda ésta insulsa cháchara, en el revés de todo éste artificio sin pies ni cabeza, hay un talud de talento que pugna por avanzar, pero que se detiene en seco antes de meterse en camisa de once varas.

Yo podría crear turbulencias en el lugar exacto de todos vosotros, ataros ferreamente al veneno de mi fantasía, haceros viajar en el camuflaje de mis plumas, volveros locos, asfixiaros en los Andes de mi razón. Eso, dormido, con un mano -aunque no soy vasco-, con la minga, sin despeinarme, sin mover una ceja, lo que yo os diga.

sábado, 22 de noviembre de 2008





Siempre he tenido facilidad para tocar instrumentos musicales. Cuando tenía seis años, mi madre me compró una bandurria y aprendí a tocar de oído La Vaca Lechera, después, Los Sitios de Zaragoza. Esto me proporcionó cierta soltura con las jotas, y la música popular italiana; Torna Sorrento, OH,Sole mio, etc.

Años más tarde me compré una guitarra y practiqué música de Gardel, un popurrí de tangos sin ninguna regla de solfeo, cada nota que aprendía por mí mismo era un descorche de felicidad, la impagable sensación del descubrimiento casual, mis dedos atinaban a la primera cuando buscaba el traste de la guitarra. Después, con el teclado, la locura; Blues, Jazz, boleros. Pero sobre todo, canciones italianas.


Jimmi Fontana me proporcinó con su balada, Il Mondo, material suficiente para dar la tabarra a todo aquél que no tuviera dioptrías en el oído y, Nicola Di Bari, con - Chitarra suona più piano, excusa suficiente para quedarme sólo, huían conmovidos por mi virtuosísmo melódico y yo degustaba aquellos mómentos desérticos de gente, pensando que la música y yo, estábamos hechos el uno para el otro.

viernes, 21 de noviembre de 2008






Se ha presentado en el Fnac un libro de relatos con una temática original y atractiva. Se titula VIVO O MUERTO Cuentos de Spaghetti-Western, de Tropo Editores.

He ido a las cuatro a por él, y a las siete y media a la presentación. Empiezo por el relato de Manuel Vilas,- sólo llevo dos hojas-. Después seguiré con el de Patricia Esteban porque les he preguntado si salen coristas de Saloon y, han dicho que Patricia sí que saca coristas. Los otros autores que trasplantan relatos al libro son, Francisco Casavella, Felipe Benitez Reyes, Norberto Luis Romero, Oscar Sipán, Hilario J. Ramirez, Mstio de los Santos, José María Latorre, y Carlos Castán

Vilas, parece ser que sitúa a Sergio Leone en el purgatorio y allí, alternando con Akira Kurosawa, con Igmar bergman, John Ford, Hitchcock, Buñuel, Antonioni, y Picasso, ¡perdón!, -veo que también habla de Charles Bronson- cascan de cine, -quiero decir que tratan de, no que se expresen maravillosamente.

No sé que dice porque ahora no tengo tiempo de seguir, pero el Bronson, Mola. Me sabe a Jack Palance, en basto, a Burt Lancaster, en feo, a Ernest Borgnine, en guapo, y a Anthony Quinn en impasible.
Doberka, me ha dicho que tiene un blog. A ver si me da la dirección. Mientras, busco algo de Morricone para entrar en situación.

miércoles, 19 de noviembre de 2008





Hace un rato, aquí, en Cuellar, un autobús, concretamente el 33, se ha saltado el semáforo en rojo, del paso de peatones, en el que yo aguardaba con mi perro Genaro para entrar en el parque Pignatelli. A toda leche, a toda hostia, a todo gas. No ha pasado nada porque nadie se ha precipitado a cruzarlo. El cierzo ha diluido media docena de frases soltadas al unísono, gemelas, idénticas, clonadas. Frases reactualizadamente dignas, pero de corta travesía que el viento ha despojado de su contundencia sonora: "hijoputa", ha dicho una señora con cierta timidez através de su bufanda, que ya había adelantado un pie, "hijoputa, hijoputa", ha repetido un muchacho de unos catorce años tirando de la correa de su chucho, "hijoputa", se ha adivinado en algunos labios de los que esperaban al otro lado, "hijoputa", he mascullado yo.
Bien, pues Paco Peco, me dejó hace unos días en mi correo éste poema que trata de la cabronada que supone perder a alguien porque un hijoputa ha troceado su estampa hasta convertirlo en sombra.




Ocurre con frecuencia
que las sombras
son atropelladas
por autobuses urbanos.
Destrozadas:
Escuchan el susurro incesante
del tiempo, el rumor de lo acontecido,
el último gemido de la madrugada.
Descansan en el recuerdo de la forma,
en la pared desconchada de la memoria.
Merodean, cargadas de imágenes
se hacinan en las ventana
viendo el espectáculo de nuestra vida,
que hiede a plástico y a colonia barata
de entidad bancaria.
Por la mañana vuelven a tumbarse allí.................
donde sucedió todo, allí en el reino
de los zapatos huérfanos,
en las calles cortadas, - de momento- allí en el tumulto de mediocres con bolsas en las manos, bolsas que contienen zapatos esperando que alguien, algún día sea capaz de frenar a tiempo.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Raymond Chandler, en una carta dirigida a Bernice Baumgarten, agente literario de novela negra, le decía:

"Hace tiempo que me he persuadido de que lo que hace aburridas a las novelas policíacas, al menos en un plano literario, es que los personajes se extravían cuando ha transcurrido un tercio. A menudo, la apertura, la puesta en escena, el establecimiento del trasfondo, es muy bueno. Pero después la trama se espesa, y los personajes se vuelven meros nombres. Bueno, ¿qué puede hacerse para evitarlo?. Se puede escribir acción constante, y eso está muy bien si uno lo disfruta. Pero lamentablemente uno madura, uno evoluciona, se vuelve complicado e inseguro, uno se interesa en los dilemas morales más que en quién le rompió a quién la cabeza. Y en ese punto uno debería retirarse y dejarles el campo abierto a hombres más jóvenes y más simples, si no, uno empieza a imitar a sus imitadores."

Dilemas morales. Qué putada.

No estoy de acuerdo. Muchos jóvenes se atormentan igual o más que un veterano a la hora de desritualizar un trabajo artístico.

Aunque es verdad que el gusto se educa con escepticismo y capacidad para aburrirse de las cosas aburridas.

Pero...

A mí, me gusta que en la novela negra, el escritor se enrolle y, haya matones, palizas, asesinatos, secuestros. Y sobre todo que meta muchas comparaciones metafóricas y descripciones de la personalidad de los personajes.

A mí, me parece que Raymond Chanler, cuando dijo esas cosas tenía ya la edad ruin. La edad ruin, llega a partir de los cincuenta más o menos. Se empieza a despreciar lo que hace gente más joven de pura envidia. Uno se infecta de pelusa al descubrir que mientras tu talento ya ha dado todo de sí, algún chiquilicuatre aniñado de veintipocos es capaz de lograr cuajarones de éxtasis en la gente, con su inventiva.

A mí, me afecta mucho. Yo ésto lo sé ahora. Porque mi odio hacia los jóvenes virtuosos, ¡maldita sea!, hace tiempo que raya en lo patológico. Me dan tanto asco esos cabrones tan listos, como el fibroma mental del tamaño de una paletilla de jamón de los puretos que fingimos despreciarlos.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Tengo encima de la mesa un Cultural, en el que conmemoran diez años de no sé qué, y del que sólo he leído un relato de Montero Glez.

Tengo un ensayo de Julián Ríos, titulado Quijote e hijos, un libro de conversaciones de Philip Roth, El Oficio, y la Poesia Completa de Sylvia Plath.


Tengo que contestar a un mensaje de Sagrario Manrique, diciéndole que sí, que iré a esa cena del día veinte.


Tengo en el pensamiento un pensacierto, que ésta noche no tengo el cuerpo para fríos. Hay cierzo helador y no hay nada ahí afuera que me entusiasme lo suficiente para salir.


Tengo fundados motivos para estar contento. Hoy me he dado cuenta de la grandeza de mi insignificancia. Soy capaz de percibirme a trozos, notar algunas zonas de mi estructura física, que viven en mi, que han estado siempre conmigo pero que apenas se han dado a entender, quizás por timidez o prudencia, el caso es que nunca les he hecho demasiado caso hasta el lunes que empecé a toser. Cuarenta y cinco años fumando y el médico me ha dicho que mis pulmones pueden filtrar otros cuarenta y cinco años de humo.

Tengo que descubrir qué es mejor, descubrir o recubrir, olvidar o recordar, leer o releer, querer o requerir, saber o resabiar, vivir o revivir, escribir o desistir.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Ayer me dejó boquiabierto, Juan Francisco Ferre, en el acto que Manuel Vilas organizó en la Biblioteca de Aragón para debatir acerca de la Nueva Narrativa, por su facilidad de palabra, por la meridiana claridad de sus planteamientos y por su habilidad para zafarse con destreza y elegancia de las torpes cuchilladas que le lanzaba Félix Romeo. Duro pellejo, el de J. F. Ferre, no le pasaba una.
Y eso caló en la gente, (escritores y profesores de literatura) a quien era difícil embaucar a base de morro. De todas formas hay que reconocer que el rifirrafe contribuyó a hacer más divertidas las exposiciones. Juan, no era una presa dispuesta a acojonarse ante los obvios trucos verbales del basilisco Romeo.
Dicho lo cual, yo, sí que noto la diferencia entre sísmicos aguafuertes, ironías, galimatías, prodigios cuaresmales, y cacofonías de la llamada, generación Nocilla, y la enraizada narrativa al uso y abuso de formas oxidadas de narrar.
Se dijeron muchas cosas interesantes. Julián Rodriguez estuvo brillante en su exposición de datos de editoriales y estructuró con perfección su convencimiento de que no hay nueva ni vieja narrativa, todo es válido si hay calidad.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Me gustaría ser negro, o ser gay, ser algo de lo que sentirme orgulloso o indignado en éstos días.

La victoria de Obama ha henchido desde lo más hondo el pecho de los negros y ese subidón es impresionante. Hoy por hoy la raza negra es la mejor raza de todas la razas. La noche mítica del 4N marca un antes y un después en la fusión del color de la piel, en las aspiraciones de los ninguneados y bla, bla, bla.

Las declaraciones de la Reina Sofía a través de una escritora oportunista, han cabreado a los homosexuales y cambiado (a peor) su imagen, que debería ser como el agua, (inodora, incolora e insípida). La cagó, la reina madre y ese impacto ha proporcionado a los maricones, motivos para que esa ilustre dama, les caiga como el culo, ejem, bueno, no quiero decir que un culo les caiga mal, ya me entendéis, y bla, bla, bla.

El caso es que como ni soy negro ni bujarra, me da igual todo. De tensión arterial, 12/8, o sea, normal, no me afectan sorpresas ni sobresaltos, nervios de acero y, un estómago poco proclive a la náusea y, la planicie de mi inconsciente, alcanza límites insospechados de desarrollo, y bla, bla, bla.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Uno de los alicientes del ordenador es que te obedezca con celeridad, que siga tu ritmo y que no se llene la pantalla de mierda publicitaria enviada por esos hijos de la gran puta que son los hackers. Mi computer necesita un fumigador experto, esto acaba con mis nervios. Cada vez que lo enciendo se llena de errores. Gracias a todos por seguir entrando pero esto da asco, voy a cortar por lo sano, ¡a la mierda!, tanto esperar a que cargue resulta cansino. Me dan ganas de estamparlo. Me siento estúpido aquí delante y me jode tener que llevarlo a formatear.
¡Ala, zanjada la cuestión!. Me cago en sus muertos.

sábado, 1 de noviembre de 2008

La oficina del cementerio no abría hasta las cuatro de la tarde. Eran las tres. Iba a llevar flores a mi padre, a mis abuelos, a un hermano de mi madre, y a mi suegra. Como siempre me armo un lío buscando los nichos, suelo recoger un plano del camposanto pues soy incapaz de recordar cada uno de noviembre los sitios exáctos y marea ir de manzana en manzana al tun tun. Todas son iguales y, si bien he adquirido la costumbre desde hace seis o siete años de realizar esa visita sin fallar uno sólo, tardar más de lo necesario me cabrea. LLego, limpio la lápida, si hay que limpiarla, pongo las flores, me quedo mirando los nombres unos segundos, y me voy. Pero hoy no me ha quedado más remedio que hacer tiempo y lo he empleado en fisgonear lúgrubes panteones con esculturas de cristos, vírgenes y ángeles, fechados desde mil ochocientos y pico, tumbas de los años veinte, y capillas de los cuarenta y sesenta. Alguna vez he escrito acerca de la poca imaginación a la hora de redactar epitáfeos curiosos. Estoy por crear una franquicia y alquilar unos pocos metros en grandes superficies.

-SE HACEN EPITÁFEOS PERSONALIZADOS, ÜLTIMAS SINCERIDADES.

-Haga que el día de Todos los Santos la gente que le conocía le recuerde comprensivamente y la que no, le envidie por gran su sentido del humor.

Ahora con la crisis, hay que discurrir y al negocio mortuorio se le puede sacar mucho partido.

LE FALLARON LOS FRENOS AQUELLA MADRUGADA A MI ERECCIÓN DE CABALLO
MIENTRAS MI NOVIA ME HACÍA UN TORNIQUETE CON LA BOCA
Y YO CERRABA LOS OJOS DE GUSTO.

NO NECESITABA GRAN COSA PARA VIVIR, EL ALQUITRAN DE DOS PAQUETES DE TABACO
DIARIOS Y LA MELODÍA DEL SAXOFÓN DE MIS BRONQUIOS FUERON CONFIGURANDO
MI ASPECTO ACTUAL.

NUNCA SABRÉ POR QUÉ, NO ME ENTERÉ DE NADA, TAMPOCO SÉ SI ÉSTE ES MI CADAVER
PORQUE NO TENGO NI LUZ NI ESPEJO.

ME PASÉ CON LA VIAGRA.

NECESITABA CAMBIAR DE AIRES.

MALDITA SEA, LA INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA FUE UN FRACASO
PERO LO QUE PEOR LLEVÉ, FUE EL HEDOR DE LA HALITOSIS DEL CIRUJANO.

CADA DÍA ME NOTO MÁS DELGADO.

Porque se habla mucho de epitáfeos famosos, pero yo, aquí en Zaragoza aún no he leído ninguno.

Tambien podría crear una tienda virtual por internet: www.epitafeoscachondos.com.

¿A que es una idea cojonuda?.

sábado, 11 de octubre de 2008

Será la lluvia, será un día tonto, ¿qué será?





Desde la frágil impertinencia de los recuerdos más ñoños,
y cuando menos se espera, acuden posos fosilizados
de romanticismo musical que cobran vida y, te asaltan
con su runrún obstinado y pegadizo.
No puedes hacer nada por evitar que suenen dentro de tu cabeza.

No sabes a santo de qué , pero el caso es que se instalan
en el cerebro, de golpe, al menos a mí, me pasa.

Hoy, víspera de El Pilar, lo lógico es que de los terminales
axónicos hubiera surgido el martilleo de una jota,
"Pulida Magallonera" por ejemplo, que es la que más me gusta
y encima me traería maravillosos recuerdos cercanos,
de una encantadora mujer, morena y dulce, con la que tuve
emociones de mar, relax de montaña, tarareos de carretera y,
que siempre estará codificada como estímulo des fermentador en mis escasas neuronas.

Pero no, no han sido jotas, me he despertado con Dany Daniel,
un estupendo cantante que hace treinta y tantos años componía
temas de amor y los cantaba con un gusto impresionante,
¡sí, de acuerdo!, será que tengo el día tonto, pero es que hoy
se me ha metido en la plegadura de algún neurotransmisor y
me siento invadido por algún tipo de paranoia frenética.
Después la cantó, Julio Iglesias pero ese no me obsesiona nada.
Es esa tonalidad natural, bien cincelada, pero exageradamente
melancólica de Dani Daniel,esa melodía sin compás la que
me contagia algo de neurosis o esquizofrenia mohosa.

¿Hay algún psiquiatra por ahí?, ¿debo leer a Freud?,
¿Ver alguna retrospectiva de Woody Allen?.

Psicólogos argentinos y Bernabé Tierno, abstenerse.

domingo, 5 de octubre de 2008






















"Tiempos aquellos en que el tambor del revolver de los mafiosos servía de batería a la orquesta de Tommy Dorsey en la que cantaba el auténtico Sinatra"

Con éste párrafo termina Manuel Vicent su artículo de hoy domingo en la última de El País y con él, se me ha caído un mito.

Sí, porque es una copia chapucera del estilo de José Luís Alvite, impropia de don Manuel. Un hombre tan meticuloso, tan personal, tan normal. Una bendición de escritor al que yo admiro, pero hoy se me ha caído cuarto y mitad del respeto que le tengo al dejar que se le vea el plumero.

Para mí, escribir, es un acto de magia. El escritor usa trucos, copia registros, mezcla palabras, se inspira en, y escarba en el saco de la inventiva para no repetirse demasiado y si intertextualiza, lo hace exterminando las palabras ajenas.

Debería darle vergüenza don Manuel, es más, yo la siento por usted. Va a ser menos placentero leer sus artículos admirando con reservas, su maestría. Me ha avinagrado el domingo, ya no creo en nada. Creía que sólo yo apestaba a refrito, que sólo yo era tahur, un impúdico triturador de frases para usar su puré y hacer otras croquetas, que sólo yo carecía de principios, de talento, de romanticismo, de amor propio, de inteligencia, de creatividad, de destreza, de honradez, y que debía seguir la estela de los genios en estado puro si quería reformarme y aprender, pero me ha hecho polvo, don Vicent, se me revuelve el estómago. ¿Qué le costaba haber puesto unas comillas?, ¿eh?, ¿qué le costaba?.

jueves, 25 de septiembre de 2008

aunque me joda

Soy viejo
aunque me joda reconocerlo
pasar de los sesenta
es ser un viejo.
Me conservo bien
y casi no hablo de mis tiempos jóvenes
como hacen todos los viejos;
-yo hice esto o aquello,
-yo fui allí o allá,
-yo era así o asa
y tuve tanto y cuanto.
Pero tengo un problema
no me siento viejo,
no me sienten viejo,
no me resiento, como un viejo
y a veces
actúo como si fuera un joven
sin pudor del ridículo
que hace mi pellejo
que aunque me joda reconocerlo
es viejo.

lunes, 22 de septiembre de 2008

casi vivo, casi muerto.

Coronado de poetas que se resisten
a olvidar al poeta muerto,
los poetas leen al espectro, cosas que él escribió
cuando la muerte sólo era tema de vivos,
porque la muerte no existe para los muertos.

Un poeta, como comentario previo a su lectura,
dice algo profundo y dudoso,
"Lo muertos no están del todo muertos
ni los vivos, del todo vivos";
¿pensamiento de un no totalmente vivo
como homenaje a un no totalmente muerto?.

Así es la cosa, un lío, durante unas pocas horas
el casi muerto está en el temblor de la voz
del casi vivo que usa las palabras aún vivas del muerto.

En primera fila, una silueta negra, triste e indefensa
llora terriblemente, porque cuanto más lo viven los vivos
ella lo siente más muerto.

martes, 16 de septiembre de 2008

A.D.N.

Paco Peco, ha venido esta noche de puntillas, lo sé por éstos coagulos que ha dejado a modo de versos, lo ha hecho sin hacer ruido para no despertarme.

Él es así. A sus jóvenes manos les falta mundo, pero tienen dedos largos y ágiles; son manos de asesino en serie. Que yo sepa, ya se han cargado varias tardes de domingo aburridas y una ingente serie de noches angustiosas, empleando el mismo modus operandi, con el sigilo de una avispa y la precisión de un cirujano, pincha en el lugar exacto, allí donde el aluvión de ideas inmoviliza las horas, y es justo por ahí, por donde logra extraer el corazón a una corazonada.

Deja siempre un pequeño rastro en el que está su inconfundible A.D.N poético.






No puedo:
ni con espacios adquirirme
ahora, voy cazando eclipses
despellejo sombras
en el tren que me devuelve a la estación brumosa.
Dejo gotas de luz,
un reguero de diminutas luces
en vagones espasmódicos.
Cruzo la puerta
que divide la vida
con dos vueltas de llave.
Estuve charlando con Dios
y me metió mano.
Quiso convertirme y le besé en la boca.
Yo era el hombre gótico
desafiando al aire.
En otro compartimento viajaban muertos
a los que dejé mi esperma.
Dios llama a mi puerta porque soy su Dios,
la última esperanza que tiene
la noble necesidad del cuerpo.........
La enfermedad sigue recorriendo las piernas
en un apeadero siniestro.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Implicación




No es nada fácil hacer poesía acerca del maltrato sin caer en la mamarrachada del panfleto, o en la vulgaridad del sentimentalismo barato.

No somos superhombres ni supermujeres y el amor, es el único malestar cuya hinchazón no se desinflama con un ibuprofeno.

En todo caso, dentro de esa locura transitoria, hay casos en los que por él, alguien es capaz de hacer de punchingball y hasta de cadáver.

No quiero frivolizar ni ser zafio, por lo tanto sólo diré que sobre el cráter de muchos volcanes, en el altar mayor de muchos sacrificios, o en la celda compartida de muchas parejas, late la pasión suicida. Ésta casi siempre comienza como abnegada abdicación del yo, y termina como total dedicación a joderse la vida mutua-mente: (véase, continuas visitas a la mutua de accidentes)

Decía Hitchcock, que cualquier sacerdote en posesión de la confesión de un asesino, está implicado en los hechos, bueno pues en éste poema, la autora implica no a un simple cura, sino a todo un obispo, esperando la absolución y su visto bueno de lo malo, (o al revés, no sé) y ahí radica esa mezcla de gozo, remordimiento y penitencia anticipada, que exhala éste fantástico poema de Sagrario Manrique; libera angustia, ésta se convierte en energía y nos implica a todos.

No es necesario que el Obispo M.Vilas la absuelva. Sagrario, escribe como Dios, y éste, en su infinita sabiduría, sabe que al final del desambiguado recto de su hija terrenal, hay un yacimiento de diamantes de gran intensidad, (vivir decepciones proporciona en esa zona crecimientos de carbono-carbono de antártica dureza). Cualquier día la sodomizará con su infinita e incestuosa lengua y al sacarla lucirá orgulloso en la punta, un piercing con piedra preciosa de innegable belleza celestial.



Era tu cumpleaños.

Yo te dije:

Dame por culo cariño,

pero tu no querías.

Me meé encima de tu barriga

para calentarte

y seguía diciéndote:

Dame por culo cariño.

Fue entonces

cuando sentí

otro golpe redondo en el ojo.

Mientras caía hacia atrás

pensaba si pegabas también

a las putas del barrio.

Después,

desperté en la cama

de una habitación blanca,

era la tercera planta

del Hospital Clínico de Zaragoza.

Jose Angel, mi psiquiatra

me ha diagnosticado

esquizofrenia tardía,

mi marido me ha puesto

una denuncia por zorra,

aunque lo han llamado

agresividad emocional.

Va a divorciarse dice,

pero me deja a los niños.

Hoy,

un escritor conocido del Actur,

Manuel Vilas,

ha pedido permiso a mi terapeuta

para que pudiese venir a la Expo

a recitar algo sobre el agua.

Yo escribo mucho estos días

mientras estoy en la planta,

pero no se me ocurre nada sobre el agua

sólo recuerdo el color claro de mi orina

y la barriga de mi marido

oscura como el agua del Ebro.

El me quiere

aunque me pegue

yo siempre se lo digo a mi terapeuta

que está sentado

en la penúltima fila.

A las 9 tenemos que marcharnos al hospital.

Dentro de poco

pasaré a la planta de día

podré volver a casa

por la tarde y por la noche.

Manuel Vilas

me ha prometido

que quedaremos un día para hablar

de lo de mearse encima del otro

y de lo de que me den por el culo.

Yo no lo entiendo muy bien

pero el dice,

que eso es mas poesía

que toda el agua

que llevan los ríos.

martes, 9 de septiembre de 2008

Manderley en Venta

Cuando llega septiembre empiezan a acudir a la cabeza pensamientos de floración invernal.

Las ilusiones veraniegas, pronto serán seco arbusto y los poetas escribiremos tonterías melancólicas; compost de palabras, acerca del gemido de los pájaros, de las sombras del silencio, de manantiales invisibles, de lágrimas que salen, de júbilos que entran, de golondrinas que vuelven, de amores que matan y cosas así.

Dentro de poco, La silueta de La Expo, cuando el ayuntamiento decida ahorrarse su luminación se verá brumosa y quizás, hasta fantasmal, como la mansión Manderley de Rebeca.

Cuando yo tenía cuatro o cinco años, mi abuela Luisa, impresionada por la peli de Hitchcock, Rebeca, me contaba escenas sueltas, mientras lavaba a mano con jabón hecho por ella, montañas de ropa militar. Aquella peste a sudor, mugre y piojos de posguerra, llegaba a pasar desapercibida gracias a su voz ensimismada.

Me relataba lo malísima que era el ama de llaves, el florero que se cae en la mesa del restaurante en donde se conocen, el suspense de la habitación prohibida, la elegancia de Laurence Olivier, y lo tierna, cándida y hermosa que aparecía Joan Fontaine.

Ésta noche iré a ver a Sara Baras, y ésta tarde pasaré por Los Portadores de Sueños a comprar el libro de relatos de Patricia Esteban Erles, Manderley en Venta, finalista, junto con Besos de Fogueo de Montero Glez, y otros seis o siete, del premio Setenil, al mejor libro de relatos. Besos, ya lo he leído un par de veces por lo menos, pero tengo curiosidad por leer algo encuadernado de Patri-zia, hasta ahora lo he hecho dándole al ratón en su blog, igual hay algún cuento que me recuerde a mi yaya, su boca era un aspersor de calma.

sábado, 6 de septiembre de 2008

Legendaria Lucía Folino

El cabrón de mi amigo al que te refieres, ¿es Joaquín Sabina?.

Me dijo que te vio en un vídeo de Radio Colifata en una emisión manicomial con tus entrañables compañeros, que te veía bien, pero que las botas altas, la peluca blanca, la gorra de ra-pera, los lazos góticos y tanto maquillaje blanco sobre tu piel negra, no te favorecían nada.
Un placer verte revolotear por aquí, siempre me gustaron tus guturalidades.

Aquél eminente antropólogo argentino, ¿ya descubrió a qué especie pertenecés vos?.

Creo que el flaco sigue enamorado de ti, me contó que cuando hace el amor con Jimena, aunque suele pensar en Almudena Grandes a pesar de ser tan amigo de Luis García Montero, a veces, muchas, lo hace pensando en tu pubis andrógino y perverso.
Siempre ha sido un chaval terrible, que te voy a contar a ti que has sido musa e incubadora de sus líricas.

Si vienes, mi linda loca, no dudes en venir a visitarme. Tendrías que haberlo hecho durante La Expo, te hubiera llevado al acuario fluvial, hay una orca preciosa que se parece a ti. Tanto su lengua como su corazón son enormes. Si no, escribeme o envía algún poema sin rima que no se refiera a tu hijo de puta favorito. Ahora, perdona pero el milagro de tu visita me ha emocionado más que El Idiota de Dostoyevski o cualquier chorrada de Kubrik. No te preocupes, se me pasará leyendo un rato a Aristóteles.

Besos.

domingo, 31 de agosto de 2008

La importancia de llamarse John

A mi, me pusieron por nombre, José, y andando el tiempo, amigos y desconocidos me asignaron el de Pepe.

No es que ahora reniegue de ninguno de los dos, mi familia y la gente que me quiere, emplea el primero, y los amigos de uso externo, el segundo, pero hoy, no sé, me ha dado por reconsiderar mis apelativos. Me gustaría llamarme John, y no lo digo por John Galliano, (diseño) ni por John Boyne, (El niño del pijama a rayas) ni por John Crisham (250 millones de novelas de suspense legal, vendidas) ni por todos los Johnes que en mundo han sido.

La jota de José, se pronuncia como si se estuviera gestando un lapo al fondo de la lengua, y la pe de Pepe, como si ese gargajo, hecho ya proyectil lo lanzaran contra el suelo, contra alguien, o contra mí, naturalmente . En cambio, John, es un sonido suave y profundo, que sale arqueando la punta de la lengua hacia abajo, como deslizándose por un trampolín de salto de Sky; ¡John!.

Y no digamos nada de su diminutivo, Johnny. Un, ¡hey, Johnny , I love you! , comparado con un, ¡te quiero, Pepe! , no da igual. Ni siquiera, Joe, que es la traducción de José. Tuve una girlfriend norteamericana que me decía, ¡hey!, Joe, let´s do it, pero cuando aprendió a decir, Pepe, me lo decía como si explotara el globo de un chicle en sus labios. Me dejó para compartir sus momentos de pasión con un gitano que le decían, "el yony de las delicias", (Las delicias, es un barrio de Zeta) que cantaba por rumbas Johnny Guitar con el estilo del príncipe gitano.


Si me hubiera llamado Johnny, mi vida, habría sido otra cosa, en vez de un modisto provinciano y mediocre, o un escritorzuelo de chichinabo, la gente se hubiera depilado la saliva al nombrarme, como a Johnny Depp, o Johnny Cash, no sería un mono empeñado en escribir poemas, y en lugar de hacer modelitos para las ricachonas de La Almunia, Arnedo o Pinseque, los haría para mujeres famosas, atemporales y sofisticadas, como Rania de Jordania, Letizia de España, Nicole Kidman de Australia, Belén Estéban de Vallecas o Paulina Rubio de Mexico.

No quiero aumentar mi llaga psicológica, no quiero evitar que sigáis nombrándome con tañido de cencerro, no quiero dejar de volverme cuando oiga éste nombre mío que suena a sándalo corrompido, a calcio extinto, a mancha de óxido, a mafrundo de urinario, (mafrundo: voz argentina, dícese del cálculo de riñón, expulsado por la orina, que me acabo de inventar) a gemido de cerdo, a quejas de La Expo, a quejio´de El Cabrero, o a quejido de cabrón, pero no podré evitar seguir macerando sueños de lo maravilloso que hubiera sido, llamarme John, Johnny, for my friends.

lunes, 25 de agosto de 2008

Tres tristes tigres


Le achaco a Arturo Pérez Reverte tres horas de sufrimiento

Ostia, que coñazo.

Sordos salimos. Pa´qué ese exceso de decibelios.


Tanta ranchera, tanto corrido, tanta lentejuela.

Imposible, sin diez tequilas, imposible.

Gruesa horterada.

Repito, no me gustaron. Tres tristes tigres y un mono con tambor.

Eh!, ¡oye!, necesito otro trago.

Si lo sé no voy.


Di que tienes el gusto en el culo, Arturo.

Expiación, extenuación, excelente parecido con Camela.

Las letras, (alguna, pocas) lo mejor, pero...


No se entendían.

Oh!, qué descanso, (cuando terminaron)

Ruina de rato.

Tocan de pena.

E´dicho.

jueves, 21 de agosto de 2008

overbooking

A la misma hora, en el mismo minuto, en el mismo sitio, decenas de personas mueren.

En un sólo accidente, de una tacada, al mismo tiempo.

Creo que fue Confucio quien dijo: "aprende a vivir y sabrás morir bien."

Se termina la sedosa pista de despegue y la vida se larga sin demasiadas contemplaciones, dejando cadáveres bastante estropeados junto a cardos calcinados y gorriones desorientados. Por mucho que hayas aprendido a vivir. Todas esas personas adquieren en un segundo el monopolio de palmarla, juntas, como si la muerte se aburriera de hacer ganchillo y decidiera usar la tejedora industrial para cambiar de hábito franciscano.

¡Cris,cras,cris,cras,cris,cras!, y en menos de lo que tarda el pasaje en desorbitar los ojos, nuevo modelito agosteño con ciento cincuenta tramas y una urdimbre. Ahí fuera, las televisiones, funerarias y cementerios rozarán el pleno y, la mística parroquial el overbooking de almas, liberadas ya de materia pecadora.



Hay que estar siempre disponible para ocupar un lugar en el depósito de cadáveres, somos putas esperando entrar, al capricho de la gran palanganera de la guadaña.

martes, 19 de agosto de 2008

Tic- tac.







Un fragmento de Arthur Rimbaud, dice:

"Reconstruyo los cuerpos y ardo en fiebres hermosas.
Ellas me encuentran raro y van cuchicheando...
-Mis deseos brutales se enganchan a sus labios..."

Paco Peco, suele arder en fiebres hermosas y se enzarza en una encarnizada lucha con la poesía, sin miedo al delirium. Ésta lo usa a veces como nombre de usuario para manifestarse, como hoy lo hace, con un luminoso poema. Ceniza auténtica de su horno crematorio.

Me dice:

-A ver, qué te parece.

A ver, qué os parece.





Las paredes son las mismas de ayer
tic-tac...... tic-tac..........
es de noche y todos duermen.
La noria, tic-tac....... tarjetas de fichar.
Llego tarde a mi nacimiento.
Empuja mi vida, empuja
dormiremos mas tarde.
Las paredes, tic-tac
empuja, tic........ dilata, tac.
Haz que se calle.
Las mujeres bonitas no son para toda la vida,
John Donne tic...
Rimbaud:
El infierno no duerme,
tiene tres turnos y relojes
gps por si te pierdes
como yo esta noche.
Medicamentos tic, que quitan la ansiedad tac.
Arthur:
Ya no se trafica con esclavos.
Ya no quedan hombres libres.

lunes, 11 de agosto de 2008

Leave me alone

En el bar de la esquina, ésta mañana, a las nueve, yo, café con leche, y pa`mojar, David Gistau y su crónica torera del Tomás y Morante, por fandangos. Al fondo de la barra, un tipo que pincha discos en un montón de sitios, metiéndose un puyazo de whisky con cocacola, "en lo alto del cerro de palomares", allí donde los hígados barruntan cirrosis y los ojos descoyuntados piden inútilmente el sueño, y una cuenca dice que nones y la otra, que pares.

Era temprano en Zeta, y el sol aún estaba relajado, con un antifaz de nubes oscureciendo sus párpados, como cansado ya de batir su propia marca olímpica sin una puta medalla.

He vuelto a la una, y ponme un vermú y un bacalao y, ¿ no se ha canteao´el pinchadiscos de aquí en toda mañana?, y, ya ves, ni pa´mear, la barra es la única cosa en el mundo que le tiene cariño.


Yo, que he tenido noches de cinco o seis cubatas y un ciego, que a veces me he sentido más hundido que el Titánic, nunca he estado cuatro horas hipnotizado por una hilera de marcas de ginebra mirándome de frente. Luego, a las cuatro y media, mi café con hielo y a las ocho mi caña, y él, seguirá allí, cubata tras cubata, exprimiendo golondrinos en las Azores del sobaco, con cara de perro y desoyendo los alaridos silenciosos del hígado hasta la madrugada, hasta que pinche los primeros surcos y vuelva a ser el deejay aplaudido, pasto de jovencitas hambrientas y engolfadas que me consta que es. Tengo que reconocer que a ese tipo le sienta bien el alabastro del sudor, la aparente indiferencia que muestra consigo mismo, y el hedor de la licra de su camiseta, que no es traidora porque avisa con un rótulo estampado en la espalda que dice:


Leave me alone”

lunes, 4 de agosto de 2008

Dulce Ponte y Estrella Morente

Acabo de dejar en el blog de Mariano Ibeas, una palabrota: "joder". Sí, si, ¡joder!, así, como suena, aunque yo no suela... ¿por qué?, porque se me ha adelantado pegando una crónica del concierto de Estrella Morente y Dulce Pontes, lo que significa que a ésta, a la mía, le va a restar valor, frescura y espontaneidad. Por otra parte, podría copiar y pegar algún youtube de ellas pero eso lo sabe hacer todo el mundo y ya no tiene puta gracia.

- Bueno, dejate de historias. ¿La vas a escribir o no?.

- Bien, vale, pero no va haber carga laudatoria, pues a las diez mil personas, que nos salpicábamos unas a otras, sudor y mala leche, no nos hizo ninguna gracia soportar tres cuartos de hora a unos artistas cibergrafiteros portugueses.

Mientras uno dibujaba en un portátil, garabato tras garabato con el powerpoint e iba llenando las enormes pantallas de cólicos biliares fosforitos, el otro, manejando otro artilugio, creaba sonidos a ritmo de los trazos, pensados para hacer bailar los dientes, hasta salirse de los diez mil maxilares. Fue algo atroz; artistas de pega que fueron maldecidos y abucheados con coraje desdentado. ¡Hay, si hubiéramos tenido tomates o huevos!.

¡Al fin!.

Miro la penumbra de entre bastidores y diviso lo que parecía una bata de cola, pero no, era un vestido de aguadora, goyesco ; una monada. Qué guapa, qué guapa, qué guapa, qué porte, qué gustazo para Javier Conde, el torero, su marío´. Dulce Pontes y ella, cantando, arrodilladas mientras chapotean en el agua que llena un cuenco de calabaza. Dulce, lo es, por nombre, por delicia de naturalidad y por sus fados a boca jarro, atinando en ese lugar del pecho en donde va y viene la tristeza. La verdad es que forman una buena pareja artística, pero a mi, Estrella Morente no me emociona, a pesar de la extraordinaria voz, del arte con los brazos, y de sus fascinadoras curvas,
no me la creo, no me llegan sus "cuatro muleros" pseudo operísticos a toda orquesta como lo hacen los tangos y granaínas de su padre Enrique Morente.

Los fados de Dulce Pontes, son lánguidos, corrosivos, distinguidos, y emocionantes, capaces de limpiar el óxido del alma o licuar el estuco coagulado de alguna herida de amor. En cambio, el flamenco fashion, desgitanizado de la Morente, acaricia de soslayo y diría que no es chicha ni limoná. A pesar de ello, tendrán muchísimo éxito. Son dos bellezas, diferentes, pero bellezas. Ahora se me ocurre una cosa, ¿quién puso más en la balanza, Bebo Valdés o El Cigala?: mezcla de dos autenticidades, el trasluz del son cubano y la opacidad del quejío flamenco.
En éste otro dúo, ¿ Quién, cual, qué, lo cualo, pesará más?.

miércoles, 30 de julio de 2008

Ding, dong














No te aproveches de mi posición fetal. Formo parte de los rastrojos de tu intemperie,
delante del quitamiedos, sin soltar la lengua para amortiguar imprudencias de cuneta.
No se puede manejar todo. No se pueden cortar trozos de vida
y unir por lo sano el ruido de unos besos en la boca.

Hay que perder, sea como sea.
Antes de contar historias, las vivía de forma discreta, controlando el hidrógeno
de las curvas, sin resaltar los títulos de crédito
de cada thriller, (you´r fighting for your life).
Ahora soy el hombre de los palillos que tiene en la orquesta una sola nota;

¡díinggg!

Doy un ding, y me largo como una polilla, con los hombros encogidos y cierta sensación
de desidia entre las manos.

Todo esto, tan pasajero, es una gilipollez, como no haberla acompañado tantas madrugadas
a ver esos amaneceres, donde la luz, barre sombras y sueños de pata negra.

Estar acurrucado entre las horas que le sobran a la noche, trenzado a ellas
en innumerables bises, tontamente alborozados con el mismo monólogo de siempre
mientras se descojona la luna, de ver tantos bulbos sonrosados poseídos, que vamos a toda hostia
sin ding ni dong.

lunes, 28 de julio de 2008

El hombre asfalto



















Bueno, pues Paco Peco de nuevo.

Hoy, me apetece hacerte una crítica feroz, ¿sabes, encanto?, o sea que me pongo el delantal de forense, cojo la radial y empiezo.

Texto amargo y pesimista como todos los tuyos. Para mi gusto, en este hay demasiado folletín: Infidelidad, maltrato, ludopatía, cancer, suicidio, drogadicción, y todo tan explícito que podría ser un minicuento realista, una noticia como tantas, lamentablemente cotidiana, de sucesos o servir de guión para un buen corto concienciador. En mi opinión, no transmite el vértigo o la psicósis de otros poemas que has parido sin epidural. Creo que aunque hay intención de salto al vacío, no has quitado la red y eso, resta emoción. La espontaneidad, es jodida si no se medita lo suficiente. Dicho esto, no puedo negar que durante la lectura, acecha cierta expectación.
La zona azul, es la que me ha conmovido.

El hombre-asfalto
lleva un arma cargada de despropósitos.
Folla con putas del este,
las peina con su revolver.
Se lava los huevos
en un bidé de carretera.
El hombre-asfalto pega a sus hijos
ignora, a su mujer-binguera,
la quimioterapia que la deja calva.
El hombre-asfalto desayuna en el centro
trabaja en el centro,
besa la frente de sus vástagos
abre el periódico
y los envía a un colegio del centro.
Besa la cara sin cejas de su esposa
la misma, que se arrojará
del ático dos horas mas tarde
despues de ordenar la casa.
Los amigos afligidos
acompañan en el dolor al hombre-asfalto.
Los hijos en su cuarto
esnifan cocaina.

domingo, 27 de julio de 2008

La voz de La Mari, es terapéutica. Su garganta es un generador de ozono. Las cinco horas de pie merecieron la pena. María del Mar Rodriguez Carnero, Chambao, para más señas, encandiló con sus letras, su ritmo y su sencillez. La cabeza rapada, al uno, un pantalón turco , un chalequito africano, y una sonrisa que llenaba todo el anfiteatro, configuraban un carisma desentumecedor y vivificante. La gente estaba muy cansada porque La Expo, cansa. Yo, suelo ir a las diez de la noche, más fresco que los ovarios de una buganvilla.
La Mexicana Lila Downs, es una mujer hermosa cuyo estilo melódico recuerda a Chavela Vargas. Quizás le falte malversar su garganta y su belleza con algunos miles de metros cúbicos de tequila; que su voz tenga veinte años más que su palmito. Bendita, la mala leche que pone en asesinar, corridos, rancheras y boleros. Una chica encantadora.
Susana Baca, es, elegancia, dicción y simetría; la veterana del trío. Afroperuana que canta a Cesar Vallejo, Neruda y Nicolás Guillén. Mujer, "de fina estampa" que estuvo de ayudante de La flor de la canela, Chabuca Granda.

lunes, 21 de julio de 2008

Take me now baby here as I am



BECAUSE THE NIGHT

Por fin vino, Patty Smith. Pegado a la valla de separación del escenario del anfiteatro de La Expo, mi posición era privilegiada por los cuatro costados. Nunca había visto tanta lesbiana junta, había miles y miles . Manuel Vilas me dijo: - ¡hey, Montero!, me voy más a la izquierda que aquí no le veo los pies, tengo que hacer una pastoral de Patty y son sus pies los que me llenan de solidaridad espiritual.

Daba lo mismo hacia donde mirases, la noche era un palíndromo de bolleras, algunas muy guapas, otras con cierto parecido a Primo Carnera o a Edward G Robinson. La voz de Patty flotaba sobre las rachas de un cierzo matón que no conseguía restarle fuerza y sentimiento. Intenté mirarle los pies pero me los ocultaba un enorme bafle y sólo podía ver el comienzo de sus botas. Habrá que esperar el mensaje del representante de la comisión episcopal, aunque me temo que dentro de esas ollas a presión de ante hasta la rodilla, debía haber, hiperhidrosis.

lunes, 14 de julio de 2008

Pobre de mi

"Pamplona es una ciudad de España, famosa porque Hemingway iba de vez en cuando por ahí; trasnochaba, bebía, y veía la muerte de los toros españoles, por quienes jamás sintió compasión alguna: tampoco los toros españoles sintieron ninguna compasión cuando Hemingway se pegó dos tiros; se alegraron, los toros españoles".

Manuel Vilas. (Fragmento de su novela: España).


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Un toro, no es un torpedo con cabeza nuclear pero da cornadas ascendentes de hasta catorce centímetros y más, en cualquier glúteo o ingle, que se le ponga a tiro de pitón.

Me he visto todos los encierros desde la cama, con la misma emoción contenida que te asalta en una película de suspense. No nos engañemos, un encierro sin incidencias trágicas será todo lo bello y limpio que se quiera, pero sabe a tabaco light, a cerveza sin alcohol, a Zafón y su Sombra del Viento.

Ni un amago, ni un mal gesto, ningún ensañamiento con los mongolos y autistas que entorpecen el talento de los buenos corredores; unos cuantos tozolones sin largos paseillos por el quirófano y final feliz. ¡Vaya rollo!.

Han sido animales compasivos, moderados, formales y piadosos. No ha habido intriga ni intríngulis; bestias insípidas e indiferentes a la abundante carnaza que nutría la cuesta de Santo Domingo. Los locutores tenían que esencializar detalles chorras, vacuidades sin interés.

En definitiva, San Fermin, conmueve si hay drama, cautiva, si hay docenas de primeros auxilios, y eleva, si hay horror y funeraria, y si no, es que yo soy un tarado criminal, un psicópata paranóico, un monstruo esquizofrénico, un perfecto hijo de puta, vamos.

miércoles, 9 de julio de 2008

Sergio Algora


El año pasado me regalaron este libro de Sergio Algora. No lo conocía pero me gustó su estilo surrealísta y fugitivo.
El hombre de la maternidad, es un relato autobiográfico en el que con mucha coña relata sus vivencias hospitalarias.
Demasiado joven para su desaparición.
Te seguiremos leyendo, amigo.

martes, 8 de julio de 2008

"Por su mala cabeza", a mi amiga y fantástica poeta, Sagrario Manrique, cuya belleza está a medio camino entre la firmeza de Bette Davis, la dulzura de Meryl Streep, y una explosión de grisú, dice su hermana, la no menos asombrosa, Pilar Manrique que le crecieron " un gato, sus manías y un divorcio", y escribe cosas que si no fuera por las gafas se me escaparían las niñasdelosoho. Son rotundas como un obús, quejosas como un triste bolero y tiernas como una oración infantil.

Me he dado una vuelta por su blog y he visto esto.

Bendito San Tranquimazín
que vives
en los cajones de las mesillas
de las mujeres,
en los pastilleros disimulados
de sus bolsos,
entre las sábanas plegadas
de los armarios de las solteras.
Se piensa en ti
si estallase una guerra
(no me desampares ni de noche
ni de día),
cuando el blister
llega a su mitad,
cuando fallan los amigos,
después de la tercera cerveza,
cuando se hace el amor
con letanía y con distancia,
y en muchos casos mas.
Bendito San Tranquimazín
que vives en mi memoria,
en mi bolso,
en mi mesilla,
en mi pastillero,
deja que repita y acabe la plegaria
que paterna quedó en mi pecho:


"No me desampares
ni de noche ni de día,
que sin ti me moriría".

jueves, 3 de julio de 2008

No gano para semblanzas

Fue hace unas cuantas semanas.

- ¡Pepe!, soy el pelao, estoy con una pivita en Mallorca

y te llamo para decirte que te voy a hacer una semblanza

que colgaré en mi blog.


No sabía que Cesar, ese pelao activista de La Trinchera de Montero Glez, tenía una impresión tan mala de mi fuselaje facial, y tan pirotécnica de mi sensibilidad. Ese dibujo con el que me representa, sé que lo ha buscado con una mezcla de pasión, terrorismo y cohecho.

Sólo por ponerme ese rostro merece la perpetua. En mi jeta real ni existen rastros venéreos ni hay arrugas de la ortografía del tiempo que aullen su belleza gracias a un cutis graso y pepón.


He aprendido que hay escritores incipientes, cuyos textos habría que buscarlos en las farmacias de guardia en noches de apatía lectora. Son esos escritos de desnudez suburbana de los que importa no su elegancia ni su nivel académico a lo Oscar Wild, sino el rasgueo de la lengua en un paladar seco por la fiebre creativa, que a base de puntear con ella son capaces de formar fumatas de espuma blanca, suficientes para dar de mamar a una piara de mamones.


Cesar, escribe a portagayola sin importarle las cornadas de la indiferencia ni los huesos rotos del ninguneo. A veces, está tan a disgusto consigo mismo que queriéndose hacer el duro, da culatazos de ternura. Sí, es cierto que fui yo el primero en valorar el jugo de sus salsas y su excepcional puntería de francotirador mientras en las mesas contiguas había embolias visuales. El maitre que ahora acude solícito a ensalzar su papilas, no le leía la carta y algún que otro atrofiado intentaba cortar sus facilidades organolépticas.


Ahora me ha hecho una estupenda semblanza pero, ¡ahhhh! que no tengo esa achacosa pinta, tío. La madre que lo parió. Bueno, pero hay una verdad insoslayable. Desde alguien con veintinueve años que viaja a la fotosfera, a un sesentón por muy Chavelo que se crea es normal situarlo en el jurásico.

Gracias, chaval, ahora repite conmigo:
La vida es bella,
la vida es bella,
la vida es bella.

Ahora mírate la polla en el espejo y repite conmigo:

La arruga es bella,
la arruga es bella,
la...

viernes, 27 de junio de 2008

Compréndeme, yo, ya he estado en La Expo y he visto cosas, y gentes de muchas razas y paises, y he escuchado la voz guardada en naftalina de Bob Dylan, y he subido a la torre del agua y me he cagado en los muertos del sol, y he terminado hasta el culo de arquitecturas ombliguistas, y he visto sudar a Belloc. Pero ésta noche no pienso hablar de ello. Lo haré dentro de muchos años, cuando pueda hacerlo con una sonrisa emocionada y un sentimiento profundo. Hablaré de La Expo a las puertas de la muerte "This´ll be the day that I die", siempre que haya alguien de operación triunfo que imitando a Don McLean me cante American Pie.




jueves, 19 de junio de 2008

Otro de Paco Peco







Todo el mundo merece sentir lo malo de la vida, al menos una vez al día. Los poemas de Paco nos enseñan a apretar los dientes.



Podríamos ir a cenar algo tierno,

conozco una clínica abortiva.

Inventar un anagrama,

sembrar el terror por las calles.

Dar sermones a los bancos vacíos.

Afuera, llueven colillas encendidas,

colillas mal apagadas que lanza algún dios borracho.

Tu y yo vivímos en un cenicero,

edificamos vidas sobre posavasos húmedos.

Desde aquí:solo vemos el culo

de un desproporcionado gin-tonic.

Una mano que agita nuestras vidas.

domingo, 15 de junio de 2008

Sin un solo beso

Este gran blog, tallado a cuchillo, muestra la desnudez indefinida de la verdad.
Su propietario no es un borracho ni un yonki ni un putero. ¿De qué, qué de qué?. Se hurga la nariz discretamente y se rasca los huevos en silencio mientras intenta pensar algo ingenioso para dejar, como descuidadamente en la pantalla.
Sobre la mesa, unas llaves. ¿Qué abren?, ¿qué cierran?. Son llaves pop, piensa que podría hacer con ellas algo warholiano, como las latas de sopa campbell; una sucesión de llaves clónicas como objetos inútiles conceptuales con un texto intercalado genial:

ME HAN FOLLADO SIN UN SOLO BESO

(dice la cerradura)

Todo encaja perfectamente, con meticulosa penetración, but without love.
Entra, se esconde y gira, sin que dios o monstruo alguno lo impidan.
¡La verdad!, ¿la verdad de la verdad?, es que está cansado y aparte de las llaves sólo hay una cabeza sin nada dentro, ni siquiera una voz en off que subaste las ideas ingeniosas, vivas y brillantes que flotan en la terraza. Dentro de la habitación, sólo hay una de medio pelo, medio aplastada contra la pared, pelándose a cachos.

Las llaves, despatarradas en todas direcciones son una ruleta, la más pequeña apunta hacia su pecho, la más grande hacia el icono de apagar del ordenador.

¡Chac!.

viernes, 6 de junio de 2008

Ahora que ya se han escrito muchas epístolas acerca del primer libro de Fernando Sarría, El error de las hormigas, ahora que es viernes, son las diez menos cuarto de la tarde-noche y me he tomado un relajante muscular para la tendinitis de mi brazo derecho, voy a dejar salir todas las alondras de mi crueldad para que picoteen los huevos de ese formicido himenóptero, capaz de hacerle un poema de amor a las curvas de una hernia discal.

"Puede que tu mirada sea el reflejo último y desesperado por acariciarme."

Fernando Sarría, no es un hombre lascivo, pero acaricia con la mirada y mete mano con la calidez de sus deferencias. Quiero decir que por error o no, las mujeres lo liban y lo hormiguean con intimidad adictiva. ¿A qué mujer no le gusta lo dulce?.

"Todas mis amantes se sacian en la soledad, quizás por eso en su silencio se esconden las sombras de su estirpe, y cuando las amo, un sin fin de hembras me seducen."

En esta breve recopilación de poemas, no encontraremos ni una sola coña marinera, ni nada que parezca innovador o vanguardista, surrealista o cósmico, porque él no lo pretende. El genio creativo de Fernando explora la fascinación del deseo, y sueña, y ensaya, y mezcla, y prueba a qué sabe el amor con un lenguaje limpio, estético y emocional. El resultado, si bien no nos asombra con hallazgos de absoluta originalidad ni inventa códigos para explorar otros vericuetos ocultos en registros expresivos por descubrir, asienta sus versos con una maestría en los entresijos de lo idílico que recuerda a Ezra Pound:

Saliste de la noche con flores en las manos.
Vas a salir ahora del tumulto del mundo,
de la Babel de lenguas que te nombra.


Encuentro la misma elegancia en este de Fernando:

Me recojo en tus manos.
Allí, olvidado del mundo y su silencio,
oigo respirar al mar.


El día de la presentación, he de decir que fue un placer compartir su alegría y disfrutar de sus impetuosas lecturas y de su generosidad. (nos invitó a un tentempie a quince o veinte amigos)

Termino, porque me está empezando a doler el brazo, con dos versos de El Error de las Hormigas:

"Yo, sigo esperando el edén, pero la noche
sigue ejecutando sueños."

sábado, 31 de mayo de 2008

Come on

Escríbeme algo amor.
Escribe lo que quieras
lo primero que se te ocurra.
Rebusca en los contornos de mi ausencia
y procura vivirme
como si yo estuviera.
Cierra primero los ojos
e imagíname a tu lado,
trepando por la escala de tus sueños
hasta hacerme corpóreo.
Inténtalo:
dobla el brazo
apoya la cara sobre la palma de tu mano
y piensa en la palabra: ven
pero no como imperativo de venir,
sino de ver.
(tus ojos me ven)
Escríbeme algo, amor
Escribe: ven
¿lo ves?, ya noto como me teclean tus dedos
y me siento el corrector ortográfico de tu soledad.
Escríbeme algo amor.
Escribe, eso que tanto me gusta:
que me quieres besar,
besar de rodillas
y con la boca abierta
desprecintando tu garganta para mi
mientras te vas poniendo morada
y exclamas algo que nunca entiendo,
yo no sé si dices, “hhamoon”,
jamón, jamón, o, come on, come on !.

Untro-pezón

Sinollegaserporlosguardaespaldasquéhostiamásgordaquiénpondríaallílapieldeplátanoquetalentodiosmioquetalento.

viernes, 30 de mayo de 2008

San Fernando


No sé, pero supongo que Fernando, (mi hijo mayor) está
acarreando agua del mar
para hacerle a su hermano un castillo con la humedad
suficiente para que la arena coja consistencia.
Han pasado un montón de años y siguen igual.
Uno, hace hermosos castillos, ya consistentes,
con fragmentos desprendidos
de la muralla china y el otro, deshilacha olas , despeja horizontes
y cuida con primor de sus dos atalayas.
Ahora, aunque algo retirado de sus aguas jurisdiccionales,
buceo por el fondo de un banco de recuerdos
quizás porque ya es día treinta, y un día treinta de mayo
emergió a la vida, mi Fernando.

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paquétecuento from 11 mar 2008


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